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title: "“Populismo académico y defensa nacional: un error de rumbo”"
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description: "La propuesta del senador Maximiliano Abad de otorgar un plus salarial del 15% a los militares que acrediten títulos terciarios, universitarios o de posgrado exhibe una preocupante desconexión con la realidad profunda y estructural que, desde hace décadas, atraviesan nuestras Fuerzas Armadas."
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date_published: "2025-12-08T12:03:00-03:00"
date_modified: "2025-12-08T12:20:19-03:00"
author_name: "Desde El Medio"
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category_name: "Tigre"
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# “Populismo académico y defensa nacional: un error de rumbo”

![avancini (3)](/download/multimedia.normal.85b8fa2263b769ef.bm9ybWFsLndlYnA=.webp)

Para el **Concejal Diego Avancini de la Libertad Avanza de Tigre**, la **educación** es valiosa, pero cuando se convierte en excusa para eludir el debate central, entonces deja de ser una política seria para transformarse en un recurso **superficial** y **populista** que ignora el problema de fondo.

El **estado militar** impone responsabilidades, sacrificios y obligaciones que no existen en la **vida civil**, tales como disponibilidad permanente, **disciplina**, **jerarquía**, **exclusividad** y**subordinación** al**poder político**. La **carrera militar** no es un empleo, es un **servicio público** esencial y un compromiso de vida. Incentivar monetariamente títulos externos, ajenos al sistema de **formación castrense**, introduce distorsiones incompatibles con esta lógica. Fomenta la doble actividad, ya hoy extendida por los **sueldos insuficientes**; debilita la cohesión profesional y desplaza la prioridad; en vez de abocarse a perfeccionarse en su **especialidad militar**, muchos buscarán estudios externos para **“sumar ingreso”**. El soldado necesita horas de adiestramiento, instrucción en doctrina, práctica operativa, cursos específicos y adaptación continua a la **tecnología** y al **entorno** **geoestratégico**.

El verdadero problema no es la falta de títulos sino la **precarización salarial** y el **éxodo silencioso**. La raíz del **malestar militar** es conocida y sistemática: **salarios extremadamente bajos**, estructuras de vivienda y bienestar deterioradas; **carrera imprevisible**, **personal con doble empleo** y**fuga constante de efectivos** preparados que abandonan una **vocación** que ya no pueden sostener económicamente. No hay **título universitario** que compense un sueldo que no alcanza para vivir.

La **dirigencia política**, una vez más, pretende **“innovar”** con ideas estéticas en lugar de abordar lo esencial: dignificar la vida del soldado, suboficial y oficial para recuperar vocaciones, retener talento y reconstruir el tejido profesional de nuestras **Fuerzas**.

La propuesta del **senador** resulta más llamativa aún, cuando se la coloca en el marco del desmantelamiento operativo que nuestras **Fuerzas Armadas** arrastran desde hace por lo menos treinta años. Durante todo este tiempo los sistemas de **armas** se degradaron hasta niveles inaceptables, se perdió **capacidad submarina** tras el **hundimiento** del **ARA San Juan**, se mantuvo en servicio material con 40, 50 o más años de antigüedad; unidades navales, aéreas y terrestres quedaron sin repuestos, sin modernización y con disponibilidad mínima; la capacidad disuasiva quedó relegada a la mínima expresión. Recién ahora, con la incorporación de los**F-16** y el anuncio del proceso para adquirir submarinos modernos, pareciera iniciarse una lenta reversión de décadas de abandono. Celebrarlo es legítimo, creer que esto resuelve el problema, no.

**Argentina**, por su extensión, sus **fronteras terrestres y marítimas**, su plataforma continental, sus riquezas naturales y su presencia en el **Atlántico Sur**, necesita un instrumento **militar** **creíble**, moderno y adecuadamente equipado. No por vocación **belicista**, sino por doctrina de disuasión, defensa de recursos estratégicos, soberanía y previsión geopolítica.

En los **países** con **fuerzas armadas modernas**, los mecanismos de **incentivo académico** forman parte de planificaciones estratégicas, integradas dentro del propio **sistema militar**. Se promueven cursos, especializaciones, estudios conjuntos, **dominios técnicos** y competencias indispensables para la función. Pero jamás se transforman en premios individuales desconectados de la misión de **defensa**.

La **modernización militar** depende de entrenamiento permanente, actualización **tecnológica**, **doctrina**, **estructura salarial sólida**,**capacidad operativa real**, equipamiento adecuado, sistemas de armas que funcionen y un **Estado** que entienda la defensa como**política de Estado**. Ninguno de estos factores se resuelve otorgando un plus por un título académico externo.

El proyecto del **senador Abad** expresa un patrón ya conocido, se propone lo accesorio en lugar de lo esencial. Durante décadas, la **clase política** ha preferido medidas simbólicas, económicas de bajo costo o retóricas (casi siempre presentadas como **“reconocimiento”**) en lugar de avanzar en **salarios dignos**, condiciones estables de vida, equipamiento moderno, recuperación de capacidades estratégicas, infraestructura militar y definición de un horizonte verdadero de defensa nacional. Esta iniciativa no solo no resuelve estos problemas, sino que los enmascara. Es políticamente atractiva, fiscalmente barata y conceptualmente equivocada.

Dignificar a nuestras **Fuerzas Armadas** exige responsabilidad, no **populismo académico**. Mejorar la educación es siempre valioso. Pero hacerlo bajo una lógica de sobresueldos desconectados de la **misión militar** implica desconocer la esencia del instrumento de **defensa**. Si **Argentina** quiere recuperar el profesionalismo, la moral, la capacidad operativa y la **vocación militar**, debe empezar por lo básico: **sueldos dignos**, **carrera previsible**, **equipamiento moderno**, poder disuasivo real, formación especializada dentro del propio sistema militar y condiciones de vida acordes a la responsabilidad constitucional de **“defender a la Patria aún a costa de la vida”**. Todo lo demás es accesorio. Y, cuando además se presenta como solución de fondo, es lisa y llanamente **populismo legislativo**.

La **defensa nacional** no se fortalece con gestos vistosos, sino con políticas serias, sostenidas y técnicamente fundadas. Ese, y no otro, es el camino para devolverle dignidad a quienes llevan sobre sus hombros la tarea indelegable de custodiar nuestra **soberanía**.

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